El amor como una montaña rusa, en la que a veces te tiene en la cima tan lleno de adrenalina, de emoción, de locura, y otras tantas, tan cerca del suelo en donde te deja caer tan bajo y sin previo aviso a donde todos pisan y ensucian, en donde todos escupen y tiran, a donde no queremos llegar pero es tan inevitable, porque en el azaroso juego del amor no siempre se puede ganar.
Los momentos de tensión vienen acompañados de fuertes caídas o de innumerables aventuras; giros, saltos, subidas, bajadas, todo es parte de.
El chiste es no bajarse del juego hasta que no termine; si te bajas antes, la caída es más dolorosa, si te bajas cuando ya ha acabado al menos te quedas con la satisfacción de haberte arriesgado, de haber aguantado y en muchos momentos haber disfrutado.
La experiencia nadie te la quita, lo vivido se queda y de los momentos de turbulencia, tensión, de giros y reversa, en donde sientes que retrocedes en lugar de avanzar, es en donde más se aprende. Si te gustó la sensación que esta riesgosa actividad te provoca, te vuelves a subir a la menor provocación, pero si te causó más malos ratos que agradables momentos, en tu memoria se guardan y lo piensas dos veces antes de sacar otro boleto para esta vertiginosa atracción.


Hey fer me da gusto saber de ti. Cosas interesantes las de aca. Saludos.
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